ENTREGAR
UNA LENGUA
Todo
se moja y se oxida en el mítico río
Rolando
Kattan
La
abuela migrante habló por seis décadas la lengua de la nueva tierra hasta que
le vino Alzheimer y la olvidó para solo hablar su lengua nativa. La abuela
exiliada, expulsada, asilada, sobreviviente, tuvo Alzheimer para volver a la
intimidad, para renunciar o para dar por concluido el agradecimiento. La abuela
dividida supo vivir en cada parte. La
abuela unificada fue Alzheimer, se hizo memoria. Esperó a los nietos para
ofrendar otro lenguaje. La abuela
palestina se hizo metáfora, dejó libre el árabe, su lengua infantil.
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